Lituania reconoce que su política hacia China fue un error
El nuevo gobierno de Lituania dio un giro inesperado en su discurso sobre China. El 3 de febrero de 2026, la primera ministra Inga Ruginienė admitió públicamente que la decisión tomada en 2021 respecto a Taiwán fue un “grave error”, tanto en lo político como en lo estratégico.
La declaración marca la primera vez que un alto cargo lituano reconoce de forma directa el costo de una de las decisiones diplomáticas más controvertidas del país en la última década.
La decisión que rompió el consenso europeo
En agosto de 2021, Lituania permitió la apertura en Vilna de una oficina taiwanesa bajo el nombre de “representación de Taiwán”, una denominación que se apartó del estándar europeo, que suele utilizar fórmulas como “oficina de Taipéi”.
Ese cambio, aparentemente simbólico, fue interpretado por Pekín como una vulneración directa del principio de una sola China, base de sus relaciones diplomáticas con la mayoría de países del mundo.
Las consecuencias no tardaron en llegar
Tras la apertura de la oficina, las relaciones entre China y Lituania se deterioraron rápidamente. Se redujo el nivel diplomático, se congelaron canales de cooperación y se generaron fricciones económicas que afectaron a empresas lituanas con vínculos comerciales en Asia.
Según reconoció ahora la propia primera ministra, Lituania esperaba apoyo político y reconocimiento internacional por su postura, pero ese respaldo nunca llegó en la magnitud prevista reporto Xinhua.
“Creímos ir delante, pero nadie nos siguió”
En una frase que se volvió ampliamente citada por los medios, Ruginienė comparó la decisión con “saltar frente a un tren”, señalando que el país actuó como si fuera un pionero, pero terminó asumiendo solo los costos.
El reconocimiento rompe con años de discurso oficial que defendía la medida como un acto de principios y soberanía, sin admitir públicamente sus efectos negativos.
Un cambio de rumbo en 2025–2026
Desde comienzos de 2026, el nuevo gobierno lituano ha comenzado a enviar señales claras de corrección. Documentos oficiales eliminaron referencias que calificaban a China como un “riesgo creciente de seguridad”, y altos cargos han hablado de la necesidad de reconstruir relaciones pragmáticas.
Este giro coincide con un contexto europeo más amplio, marcado por visitas de líderes del continente a Pekín y una búsqueda de estabilidad económica en un escenario global tenso.
La posición de China sigue siendo clara
Desde Pekín, la postura no ha cambiado. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino reiteró que cualquier normalización de relaciones pasa por el respeto explícito al principio de una sola China y la corrección de errores concretos.
Al mismo tiempo, se dejó claro que el restablecimiento pleno de los vínculos no será inmediato, incluso si existe voluntad política por parte de Vilna.
Un proceso largo y con costos acumulados
La propia primera ministra reconoció que, tras varios años de deterioro, la reconstrucción de la relación será compleja y tomará tiempo. No se ha anunciado un calendario concreto ni medidas específicas que permitan anticipar un restablecimiento rápido.
El caso de Lituania se observa ahora como una advertencia dentro de Europa: romper consensos diplomáticos fundamentales puede generar visibilidad momentánea, pero también costos duraderos cuando el respaldo externo no se materializa.
Hanyu Online es un proyecto editorial independiente que analiza China desde fuentes locales, contexto social y lectura comparada.
