En China se agotan las cajas de seguridad bancarias por el alza del oro
El fuerte aumento del precio del oro en China ha provocado un fenómeno inesperado en el sistema bancario: las cajas de seguridad se han convertido en un recurso escaso. En varias ciudades, especialmente en Pekín, bancos informan que todos los modelos disponibles están completamente alquilados y que las listas de espera superan con facilidad el centenar de personas.
La situación refleja un cambio en el comportamiento de los ahorradores. Ante un contexto de incertidumbre económica y tensiones internacionales, cada vez más ciudadanos optan por adquirir oro físico como forma de resguardo patrimonial, trasladando luego la preocupación a un segundo problema: dónde guardarlo de forma segura.
Cuando el oro físico choca con la capacidad bancaria
En Pekín, empleados de distintas entidades reconocen que conseguir una caja de seguridad se ha vuelto extremadamente difícil. Según reportes de Xinhua, algunos bancos advierten incluso que durante 2026 será prácticamente imposible acceder a una nueva caja si no se cuenta con un contrato previo.
Este cuello de botella se explica, en parte, porque solo las sucursales grandes o las sedes centrales disponen de bóvedas especializadas. La mayoría de oficinas comunes no ofrece el servicio, lo que limita severamente la oferta disponible frente a un aumento rápido de la demanda.
Además, el negocio de las cajas de seguridad no es prioritario para las entidades financieras. Ocupa espacio físico, requiere medidas de seguridad permanentes y genera márgenes reducidos en comparación con otros servicios bancarios.
Precios altos y servicios que desaparecen
Las tarifas varían considerablemente según el banco y el tamaño de la caja. En entidades como el Banco de Beijing, una caja automática mediana puede costar alrededor de 800 yuanes mensuales o 3.000 yuanes al año, además de un depósito que puede alcanzar los 4.000 yuanes. En el caso de cajas grandes, algunos contratos llegan a decenas de miles de yuanes anuales.
Paradójicamente, mientras la demanda crece, algunos bancos están reduciendo o eliminando este servicio. Sucursales como la de Qingdao Bank en Zhejiang Road han anunciado la cancelación progresiva de las cajas de seguridad, citando razones de costos y baja rentabilidad.
Esta combinación de alta demanda y retirada de la oferta ha intensificado la competencia entre clientes y ha convertido a las cajas de seguridad en un bien difícil de conseguir, incluso para usuarios dispuestos a pagar precios elevados.
Seguridad doméstica y percepción de riesgo
Inversores entrevistados por medios estatales señalan que guardar oro en casa genera una sensación constante de inseguridad. El temor a robos, pérdidas o accidentes domésticos impulsa a muchos a buscar bóvedas bancarias, consideradas todavía como el entorno más confiable para el resguardo de objetos de alto valor.
Algunos analistas apuntan que esta demanda no responde únicamente a una necesidad práctica, sino también a un factor psicológico: la caja de seguridad funciona como un símbolo de protección frente a un entorno percibido como volátil.
El fenómeno expone una tensión estructural. Mientras los ciudadanos recurren a métodos tradicionales de ahorro físico, el sistema bancario avanza hacia la digitalización y reduce servicios que requieren infraestructura material.
🈶 ELEMENTO CULTURAL
En China, el oro físico sigue ocupando un lugar especial como activo de resguardo. La expresión “保值避险” (bǎozhí bìxiǎn) —preservar valor y evitar riesgos— aparece con frecuencia en discursos financieros y conversaciones cotidianas. En momentos de incertidumbre, muchos hogares prefieren tener algo tangible, aunque eso implique nuevos dilemas prácticos, como encontrar un lugar seguro donde guardarlo.
Análisis editorial de Hanyu Online, basado en reportes oficiales chinos y cobertura internacional verificada.
