China logra avance clave en su programa de alunizaje tripulado
China dio un paso técnico importante en su programa de alunizaje tripulado. El 11 de febrero de 2026, en el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, se realizó una prueba crítica del sistema de escape del cohete Long March-10 junto con la nave tripulada Mengzhou, diseñada para futuras misiones lunares.
El ensayo incluyó un escenario considerado uno de los más exigentes durante el ascenso: el punto de máxima presión aerodinámica. Ese momento, conocido en la ingeniería espacial como el de mayor estrés dinámico, es especialmente sensible porque combina velocidad creciente y densidad atmosférica, lo que genera cargas estructurales elevadas.
Una prueba en el momento más crítico del ascenso
Durante el vuelo de demostración a baja altura, el sistema activó el mecanismo de escape precisamente en el punto de máxima presión. La nave logró separarse de forma controlada y posteriormente amerizó en la zona marítima prevista.
Según los reportes citados por medios especializados, esta es la primera vez que China ejecuta con éxito una prueba de escape en ese punto específico del ascenso, lo que representa un avance técnico relevante dentro del programa lunar tripulado.
Recuperación en el mar y validación estructural
Tras la separación, tanto la cápsula de retorno como la primera etapa del cohete realizaron un amerizaje controlado. La recuperación en el mar forma parte de los procedimientos previstos para validar comportamiento estructural, estabilidad y posibles aplicaciones futuras vinculadas a reutilización.
En una fase del vuelo, la primera etapa alcanzó aproximadamente 105 kilómetros de altura antes de completar su descenso controlado.
Una secuencia de pruebas encadenadas
Este ensayo no es un hecho aislado. Se produce después de varias pruebas previas que han ido consolidando el desarrollo del programa lunar tripulado.
Entre los antecedentes se incluyen pruebas de encendido en tierra del Long March-10, una prueba de escape a nivel cero realizada en 2025 y validaciones integrales del módulo de alunizaje destinado a futuras misiones lunares.
El esquema refleja una estrategia de validación progresiva, donde cada fase se prueba de manera independiente antes de integrar el sistema completo reporto Xinhua.
Objetivo: alunizaje tripulado antes de 2030
El programa espacial chino ha señalado como meta completar un alunizaje tripulado antes de 2030. Para ello, el desarrollo del Long March-10 y de la nave Mengzhou constituye la columna vertebral del proyecto.
Aunque no se han publicado parámetros técnicos detallados ni cronogramas cerrados, los reportes oficiales describen esta prueba como un “avance por etapas” dentro de la hoja de ruta hacia la exploración lunar con astronautas.
Tecnología estratégica bajo observación internacional
El desarrollo de capacidades autónomas para enviar tripulación a la órbita lunar y eventualmente a la superficie de la Luna sitúa a China dentro del grupo de potencias que compiten por presencia sostenida más allá de la órbita terrestre baja.
Sin embargo, más allá del componente geopolítico, el ensayo del 11 de febrero se centra en un aspecto concreto: garantizar que, incluso en el momento más crítico del lanzamiento, el sistema pueda proteger a la tripulación.
Ese detalle técnico, más que el discurso político, es el verdadero indicador del estado del programa.
Hanyu Online es un proyecto editorial independiente que analiza China desde fuentes locales, contexto técnico y lectura comparada.
