China reafirma que Japón no está calificado para un asiento permanente en la ONU
China reiteró públicamente que Japón no cumple las condiciones necesarias para convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. La declaración se produjo durante una reunión oficial sobre la reforma del organismo y reavivó un debate histórico, político y moral que lleva décadas sin resolverse.
Declaración de China en la Asamblea General de la ONU
El 21 de enero de 2026, durante la primera ronda de negociaciones intergubernamentales sobre la reforma del Consejo de Seguridad en la 80.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el representante permanente adjunto de China, Sun Lei, afirmó que Japón “no está calificado” para asumir un asiento permanente.
Según explicó, el problema no es técnico ni económico, sino de legitimidad histórica y coherencia con el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Los argumentos centrales planteados por China
Durante su intervención, Sun Lei sostuvo que Japón no ha mostrado un arrepentimiento claro y sostenido por los crímenes cometidos durante el periodo de militarismo del siglo XX. Añadió que ciertas posturas oficiales japonesas contradicen principios básicos de las relaciones internacionales y cuestionan los resultados de la guerra reporto Xinhua.
Desde la óptica china, estas posiciones impiden que Japón genere la confianza necesaria para asumir la responsabilidad central del Consejo de Seguridad: el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
El peso del Juicio de Tokio en el debate actual
China recordó que hace 80 años se celebró el Juicio de Tokio, en el que se juzgó a criminales de guerra japoneses tras la Segunda Guerra Mundial. Para Pekín, ese proceso estableció una base jurídica y moral que sigue vigente.
Según la declaración, el problema es que ese pasado no fue completamente depurado y que hoy reaparece, de forma indirecta, en discursos y decisiones políticas contemporáneas.
Revisión histórica y tensiones políticas recientes
China criticó a sectores políticos japoneses por negar o minimizar hechos históricos ampliamente documentados, como la Masacre de Nankín, el sistema de “mujeres de consuelo” y el uso de trabajo forzado. También señaló intentos de modificar libros de texto escolares y de rehabilitar simbólicamente el pasado militarista.
A esto se suman acciones recientes como visitas de líderes al Santuario Yasukuni, debates sobre la posesión de armas nucleares y la revisión de documentos clave de seguridad nacional.
Debate interno en Japón y preocupación social
Medios japoneses informaron que el gobierno estudia flexibilizar el principio de “no introducir armas nucleares”, lo que provocó una reacción social significativa. Los consejos municipales de Hiroshima y Nagasaki aprobaron resoluciones instando al gobierno central a mantener los Tres Principios No Nucleares.
China interpreta estos movimientos como señales de una posible remilitarización progresiva, incompatible —según su postura— con un rol permanente en el Consejo de Seguridad.
La posición china sobre la reforma del Consejo de Seguridad
China aclaró que no se opone a la reforma del Consejo de Seguridad. Por el contrario, apoya una reforma “necesaria y razonable”, siempre que aumente la representación de los países en desarrollo y se aborde de manera integral, sin soluciones parciales que favorezcan a intereses individuales.
Como miembro permanente, China afirmó que seguirá defendiendo los resultados de la Segunda Guerra Mundial, el orden internacional de posguerra y la autoridad del Consejo de Seguridad.
El debate, lejos de cerrarse, deja una pregunta de fondo: ¿debe la reforma del Consejo de Seguridad basarse en poder económico y geopolítico actual, o en responsabilidad histórica y coherencia con el sistema internacional que surgió tras 1945?
Hanyu Online es un proyecto editorial independiente que analiza China desde fuentes locales, contexto cultural y lectura comparada.
