Miles de medicamentos tradicionales chinos saldrán del mercado en 2026

A partir de julio de 2026, una parte significativa de los medicamentos tradicionales chinos dejará de producirse, venderse o utilizarse si no cumple con nuevos requisitos de seguridad. La medida no implica una prohibición generalizada, pero sí marca uno de los ajustes regulatorios más profundos que ha vivido este sector en décadas.

La decisión fue establecida por la autoridad reguladora china de medicamentos y apunta directamente a un problema histórico: la falta de información clara sobre contraindicaciones, efectos adversos y advertencias en muchos fármacos tradicionales.

Qué cambia exactamente desde 2026

La norma establece que, desde el 1 de julio de 2026, ningún medicamento tradicional chino podrá renovar su registro si su ficha técnica mantiene expresiones como “aún no está claro” en apartados clave de seguridad. Esto incluye contraindicaciones, reacciones adversas y precauciones de uso.

En la práctica, un fármaco que no pueda demostrar con datos concretos que es seguro no podrá seguir en el mercado. No se trata de una evaluación opcional: la renovación del registro es obligatoria para continuar produciendo o vendiendo cualquier medicamento.

La base legal detrás de la retirada

El ajuste se apoya en una normativa específica sobre el registro de medicamentos tradicionales, vigente desde julio de 2023. El regulador concedió un periodo de transición de tres años para que las empresas revisaran, actualizaran o justificaran la información de seguridad de sus productos.

Con el fin de ese plazo en 2026, los medicamentos que no superen el proceso de re-registro quedarán automáticamente fuera del sistema legal: no podrán fabricarse, comercializarse ni recetarse reporto News 10JQKA.

Cuántos medicamentos podrían verse afectados

China cuenta con alrededor de 57.000 números de aprobación vigentes para medicamentos tradicionales chinos. Según estimaciones citadas por medios oficiales, más del 70 % de esos registros podrían requerir correcciones profundas o no superar el nuevo filtro regulatorio.

No todos estos productos están activos en el mercado. Se calcula que unos 40.000 tienen presencia real y cierto volumen de ventas, mientras que otros llevan años sin producirse o tienen un uso marginal.

Qué es el proceso de “re-registro”

El re-registro se activa cuando expira la autorización original de un medicamento y el fabricante quiere seguir operándolo. En este proceso se revisa si el producto cumple con tres criterios fundamentales: seguridad, eficacia y control de calidad.

Hasta ahora, muchos medicamentos tradicionales habían mantenido autorizaciones con información incompleta. El nuevo enfoque exige datos claros, verificables y comprensibles, tanto para médicos como para pacientes.

Una segunda norma que refuerza el control

El ajuste no se limita a los prospectos. A partir del 1 de marzo de 2026 entrará en vigor una norma complementaria que amplía la supervisión a todo el proceso productivo: preparación de materias primas, métodos de procesamiento, etiquetado y empaquetado.

Esto implica que incluso los productos que logren actualizar su ficha técnica deberán cumplir estándares más estrictos en fabricación y trazabilidad.

Cómo están respondiendo las empresas

Algunas compañías ya han anunciado avances. Varias han revisado completamente los prospectos de sus productos estrella, aclarando las tres áreas críticas de seguridad. Otras han adaptado el lenguaje para hacerlo más comprensible y han iniciado estudios clínicos adicionales para respaldar sus medicamentos.

El mensaje del sector es claro: no se trata solo de conservar registros antiguos, sino de concentrarse en productos con base científica más sólida.

Impacto real en los pacientes

Expertos citados por medios oficiales señalan que el impacto directo sobre el uso cotidiano de medicamentos será limitado. La mayoría de los productos afectados son aquellos con datos clínicos incompletos, baja cuota de mercado o que llevan años sin producirse de forma regular.

Desde el punto de vista médico, la medida podría reducir riesgos en la práctica clínica, facilitar decisiones más informadas y evitar el uso de fármacos con perfiles de seguridad poco claros.

No es una “limpieza total”, sino un giro estructural

Aunque en redes sociales se habla de una “retirada masiva”, los propios reguladores y medios subrayan que el objetivo no es eliminar la medicina tradicional, sino modernizarla. El proceso busca empujar al sector hacia estándares más científicos, transparentes y comparables con los de la medicina moderna.

En ese sentido, la regulación marca un punto de inflexión: menos énfasis en la cantidad de productos aprobados y más foco en la calidad, la evidencia y la seguridad.

Hanyu Online es un proyecto editorial independiente que analiza China desde fuentes locales, contexto social y lectura comparada.

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