Programador de 32 años muere tras colapsar y seguir recibiendo tareas laborales
Un programador de 32 años falleció en la provincia de Guangdong tras colapsar un sábado por la mañana. El caso se volvió viral en China por un detalle que desató indignación social: mientras los servicios de emergencia intentaban reanimarlo, fue añadido a un grupo técnico de trabajo y, horas después de su muerte, continuaron llegando solicitudes laborales. La familia sostiene que el episodio está directamente relacionado con su carga de trabajo, y la autoridad ya aceptó tramitar el caso como posible accidente laboral.
Colapso en fin de semana y una emergencia que no se detuvo
El incidente ocurrió el sábado 29 de noviembre de 2025. Según la familia, ese día el programador tenía cuatro tareas con fecha límite y accedió varias veces al sistema interno de la empresa para asuntos laborales. A las 08:58 se realizó la llamada a emergencias, y poco después llegó la ambulancia.
Fue trasladado al Hospital Provincial de Medicina Tradicional China No.2 de Guangdong, donde los médicos continuaron con las maniobras de rescate. A las 13:00 se declaró su fallecimiento. El diagnóstico registrado fue paro cardiorrespiratorio, con una posible referencia al síndrome de Adams-Stokes, aún no confirmada de forma definitiva reporto CCTV.
El momento que volvió viral el caso
Mientras el programador era atendido en el hospital, ocurrió el hecho que detonó la reacción pública. A las 10:48 fue añadido a un grupo técnico de trabajo en una aplicación corporativa de mensajería. A las 11:15, un mensaje dentro del grupo solicitaba explícitamente su ayuda para resolver un pedido.
Lo más grave llegó después. Cerca de las 21:09, aproximadamente ocho horas tras confirmarse su muerte, recibió un mensaje privado con una nueva tarea urgente que debía resolverse el lunes siguiente. Para muchos usuarios en redes, ese contraste entre una emergencia mortal y la continuidad automática del trabajo simbolizó los límites extremos de la cultura laboral en ciertos sectores tecnológicos.
Jornadas extensas y presión sostenida
Registros del edificio donde vivía muestran que, durante la semana previa, el programador regresó a casa habitualmente después de las 21:30, llegando en algunos días cerca de las 23:00. Aunque ocupaba un cargo de gestión desde 2021, su pareja explicó que seguía realizando múltiples funciones: programación, coordinación interna, soporte técnico y atención a clientes.
Los registros médicos prehospitalarios indicaron como antecedente que “solía trasnochar”, y en el hospital quedó constancia de que la familia informó sobre una carga laboral elevada y presión constante. Un chequeo médico realizado en junio de 2024 mostraba un electrocardiograma normal, sin alertas previas.
El punto legal que ahora define el caso
Tras el fallecimiento, la empresa presentó una solicitud para que el episodio sea evaluado como accidente laboral. El trámite fue aceptado por la Oficina de Recursos Humanos y Seguridad Social de Huangpu, Guangzhou, lo que abre un proceso administrativo clave.
El resultado aún no está definido. Si la autoridad concluye que existe relación directa entre el trabajo y el fallecimiento, el caso podría sentar un precedente relevante en el debate sobre responsabilidad empresarial y límites de la carga laboral.
Más allá del desenlace legal, el episodio dejó una imagen difícil de ignorar: un sistema que continuó enviando tareas incluso cuando la persona a la que iban dirigidas ya no estaba con vida. Para muchos, esa escena resume una pregunta incómoda que sigue sin respuesta clara: ¿en qué punto el trabajo deja de ser una obligación y se convierte en un riesgo vital?
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