¿Por qué el segundo día del Año Nuevo la hija casada regresa a casa de sus padres?

Un regreso que tiene fecha fija

En muchas regiones de China, el segundo día del Año Nuevo lunar no es un día cualquiera. Es el momento en que la hija casada regresa a la casa de sus padres acompañada por su esposo.

La costumbre tiene varios nombres tradicionales, pero la idea es simple: después de haber pasado el primer día en la familia del esposo, el segundo día se dedica a la familia de origen de la mujer.

No es una visita improvisada. Es una fecha ritual dentro del calendario festivo.


Un gesto de equilibrio familiar

En el pasado, al casarse, la mujer pasaba a vivir con la familia del esposo. Por eso este regreso tenía un peso simbólico fuerte: reafirmaba que el vínculo con sus padres no se rompía.

El segundo día funciona como un equilibrio social.
Primero se honra a la familia del esposo, luego se honra a la familia de la hija.

Es una manera práctica de distribuir respeto y evitar tensiones dentro del sistema familiar tradicional.


El esposo no puede faltar

La norma indica que la hija no debe ir sola. El esposo debe acompañarla.

Su presencia es clave porque no se trata solo de una visita afectiva, sino también formal. El yerno saluda a sus suegros, presenta buenos deseos y confirma públicamente la relación entre ambas familias.

En épocas antiguas incluso existían gestos ceremoniales más marcados. Hoy el saludo es más sencillo, pero la idea de respeto se mantiene.


Regalos en número par

Otro detalle importante: los regalos deben ir en número par.

En la cultura tradicional, los números pares simbolizan armonía y buena fortuna compartida. Por eso se evita llevar cantidades impares.

Dulces, alimentos, pequeños obsequios y sobres rojos para los niños son parte habitual de la visita. No se trata del valor económico, sino del gesto.


Comer juntos marca el inicio del año

Ese día normalmente se comparte una comida especial en la casa de los padres de la esposa.

En algunos lugares se considera una comida de “apertura de año”. Los platos suelen tener significados auspiciosos: pollo para desear buena suerte, vegetales que simbolizan prosperidad, fideos largos para la longevidad.

Más que el menú en sí, lo importante es sentarse a la mesa y conversar con calma.


Ir temprano y volver temprano

La tradición también marca límites: se recomienda ir temprano y regresar ese mismo día. Pasar la noche en la casa de los padres no era habitual.

Esto refuerza la idea de que es una visita formal dentro de una secuencia organizada de días festivos, no un traslado definitivo.


Entre historia y leyenda

Algunos relatos populares vinculan el origen de esta costumbre a una anécdota de la dinastía Ming relacionada con la familia imperial. No existen pruebas documentales firmes que confirmen esa historia, pero muestra que la tradición se percibe como antigua.

Más allá del origen exacto, lo que sí se observa es que el hábito está ampliamente extendido en distintas regiones.


Adaptación moderna

Hoy muchas familias viven lejos. Si la distancia lo impide, la visita puede transformarse en una videollamada.

El formato cambia, pero la intención se mantiene: saludar, mostrar presencia y sostener el vínculo familiar.


Un día para reforzar la red familiar

Visto con perspectiva, el segundo día del Año Nuevo cumple una función clara: organizar las relaciones familiares dentro del calendario festivo.

La visita, los regalos en pares, la comida compartida y la presencia del yerno no son gestos aislados. Forman parte de una estructura que busca mantener equilibrio, respeto y continuidad entre generaciones.

Más que una simple tradición, es una manera concreta de recordar que el Año Nuevo no solo celebra el paso del tiempo, sino también los lazos que sostienen a la familia.


Hanyu Online es un proyecto editorial independiente que analiza China desde fuentes locales, contexto urbano y lectura comparada.

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